¿Qué significa cambiar una hipoteca de banco?
Cambiar una hipoteca a otra entidad suele hacerse mediante una subrogación de acreedor. No vendes la casa, no cambias de vivienda y, en la subrogación, tampoco extingues el préstamo para empezar necesariamente desde cero: cambia la entidad que tiene el derecho de cobro de la hipoteca.
La Ley 2/1994 permite al deudor llevar un préstamo hipotecario a otro prestamista sin necesitar el consentimiento del banco actual, siempre que se siga el procedimiento previsto. La nueva entidad presenta una oferta vinculante, solicita a la entidad anterior el certificado de deuda y, después de los plazos legales, la operación puede formalizarse ante notario.
En la práctica, la razón para planteárselo es sencilla: quizá firmaste hace años con un tipo de interés, un plazo o unas vinculaciones que hoy ya no te convencen. Si otra entidad te ofrece una combinación mejor, la subrogación permite estudiar el cambio sin acudir necesariamente a la opción más costosa de cancelar la hipoteca antigua y constituir una completamente nueva.
La comparación debe hacerse sobre el coste completo, no solo sobre el tipo promocional o la cuota del primer mes.
En la novación negocias con tu banco actual. En la subrogación entra una entidad distinta.
Cancelar el préstamo y formalizar uno nuevo es otra vía y suele implicar más trámites y costes.
¿Cuándo puede compensar cambiar la hipoteca de banco?
No existe una diferencia de tipo “mágica” que haga conveniente el cambio en todos los casos. Lo importante es calcular cuánto ahorrarías durante el tiempo que realmente piensas mantener la hipoteca y restar los costes necesarios para conseguirlo.
Tu interés está claramente por encima de otras ofertas
Cuanto mayor sea el capital pendiente y más años queden, más impacto puede tener una reducción del tipo, aunque hay que incluir vinculaciones y gastos.
Quieres salir de unas vinculaciones caras
Seguros, tarjetas o productos asociados pueden alterar el coste real. Un tipo nominal inferior no siempre gana si exige productos que encarecen el conjunto.
Quieres cambiar de variable a fijo o mixto
El cambio puede responder tanto a coste como a estabilidad de cuota. La decisión depende de la oferta, el horizonte y tu tolerancia a cambios de tipos.
Tu banco no mejora las condiciones
Comparar fuera también puede darte una referencia concreta para negociar una novación con tu entidad actual antes de marcharte.
También hay situaciones en las que el ahorro potencial puede ser pequeño: por ejemplo, si queda poco capital, pocos años de hipoteca o los costes de la operación absorben gran parte de la diferencia. Por eso conviene pensar en euros ahorrados durante el horizonte real, no solo en décimas de interés.
Cómo funciona una subrogación, paso a paso
El proceso está regulado. Hay una fase comercial —comparar ofertas— y una fase formal con plazos y documentación entre la nueva entidad y la actual.
Buscas una oferta en otra entidad
La nueva entidad estudia tu perfil, la vivienda y la hipoteca que ya tienes. Si la operación encaja, puede presentarte una oferta con las nuevas condiciones.
Recibes una oferta vinculante
La Ley 2/1994 exige que la entidad dispuesta a subrogarse presente una oferta vinculante con las condiciones financieras y un documento informativo sobre los gastos de la subrogación.
Oferta vinculanteTu banco actual certifica la deuda
Cuando aceptas la oferta, la nueva entidad puede notificarla a tu banco y pedir el certificado del importe pendiente. La entidad actual debe entregarlo en un máximo de 7 días naturales.
Plazo legal: 7 díasTu banco puede proponerte una mejora
Una vez entregado el certificado, durante los 15 días naturales siguientes la entidad actual puede ofrecerte una modificación de tu préstamo. Durante ese plazo no se formaliza la subrogación.
Plazo legal: 15 díasDecides y, si sigues adelante, se firma ante notario
Si no formalizas una novación con tu banco actual, puede otorgarse la escritura de subrogación. La nueva entidad paga a la anterior el importe certificado y pasa a ocupar su posición como acreedora.

Durante el plazo previsto puede presentarte una modificación. La decisión final depende de qué propuesta te interese y de lo que finalmente formalices.
¿Qué se puede cambiar al llevar la hipoteca a otro banco?
En la escritura de subrogación, la Ley 2/1994 permite modificar directamente el tipo de interés, el plazo o ambos. Si quieres cambiar otras condiciones, puede ser necesario articularlas por otra vía, por ejemplo mediante una novación posterior con la nueva entidad.
Tipo de interés
Puedes pasar a otras condiciones de interés si la nueva entidad las aprueba: por ejemplo, mejorar un diferencial o cambiar la estructura del tipo.
Plazo
Puede alterarse el tiempo restante de devolución. Recuerda que alargarlo puede reducir la cuota y aumentar el total de intereses.
Otras condiciones
Productos vinculados, garantías, ampliaciones de capital u otras modificaciones no entran automáticamente en la subrogación simple. Deben analizarse según la operación concreta.
Esta distinción es importante porque muchas ofertas comerciales hablan de “cambiar la hipoteca” como si todo el contrato pudiera reescribirse en un único paso. Jurídicamente, la subrogación tiene un alcance específico.
¿Qué mira el nuevo banco antes de aceptar tu hipoteca?
Que ya estés pagando una hipoteca no significa que otra entidad tenga que aceptarla automáticamente. El banco nuevo vuelve a analizar el riesgo y decide si quiere asumir esa operación.
Los criterios concretos cambian entre entidades, pero normalmente se revisan los ingresos y estabilidad laboral, otras deudas, historial de pagos, capital pendiente, plazo restante y valor de la vivienda. También puede solicitarse documentación sobre el préstamo actual y una tasación válida de la vivienda.
La tasación hipotecaria tiene una vigencia normativa de seis meses desde la fecha de emisión. Si aportas una tasación homologada y vigente, la entidad debe aceptarla, aunque puede realizar comprobaciones por su cuenta sin cargarte esas comprobaciones.
Ingresos, empleo, deudas y capacidad de pago. El banco analiza tu situación de hoy, no solo la que tenías cuando firmaste.
Capital pendiente, recibos recientes, escritura y condiciones actuales sirven para entender qué se está trasladando.
El valor y las características del inmueble siguen siendo relevantes para el análisis de riesgo de la nueva entidad.
Gastos y comisiones: lo que hay que meter en la cuenta
Una subrogación suele tener menos coste que cancelar una hipoteca y constituir otra desde cero, pero no tiene por qué ser gratuita. Antes de decidir, pide una estimación completa y compárala con el ahorro esperado.
| Concepto | Qué conviene saber |
|---|---|
| Tasación | La tasación la paga el cliente. Si ya tienes una homologada y vigente, puede ser reutilizable. |
| Notaría, registro, gestoría e impuestos | La información de gastos de la subrogación debe respetar el reparto previsto por la Ley 5/2019. Con carácter general, en la formalización hipotecaria el prestamista asume notaría de la escritura, registro, gestoría e impuestos; el cliente asume la tasación y las copias notariales que solicite. |
| Comisión o compensación por reembolso | Puede existir si está prevista y dentro de los límites legales. Depende de la fecha del préstamo, tipo de interés y momento en que se hace el cambio. |
| Productos vinculados | Compara su coste anual. Un tipo menor puede perder atractivo si exige seguros u otros productos más caros. |
Para préstamos sujetos a la Ley 5/2019 firmados desde el 16 de junio de 2019, los límites máximos de compensación por reembolso anticipado dependen del tipo. En variable, puede haberse pactado un máximo del 0,25% durante los tres primeros años o del 0,15% durante los cinco primeros, y después 0% en ese régimen. En fijo, el máximo legal es del 2% durante los diez primeros años y del 1,5% después, siempre limitado por la pérdida financiera cuando corresponda.
Además, si una novación o subrogación sustituye un tipo variable por un tipo fijo —o por un primer período fijo de al menos tres años—, la Ley 5/2019 limita esa compensación al 0,05% durante los tres primeros años; después de esos tres años no puede cobrarse comisión por ese concepto. En hipotecas anteriores pueden intervenir reglas distintas, por lo que hay que revisar la fecha y el contrato.
¿Cuánto podría cambiar la cuota?
Una diferencia de interés puede parecer pequeña hasta que la llevas a una cuota y a varios años. Esta calculadora es solo orientativa: no incluye comisiones, seguros, amortizaciones previas ni otros costes.
Prueba un escenario
Calculamos una cuota teórica con sistema francés, manteniendo el mismo capital y plazo para aislar el efecto del tipo.
Simulación matemática orientativa. No es una oferta bancaria ni considera TAE, comisiones, seguros, impuestos, tasación, vinculaciones u otros costes de la operación.
La lectura correcta del resultado no es “me ahorro X al mes, por tanto cambio”. El siguiente paso es estimar durante cuánto tiempo mantendrías la hipoteca y restar todos los costes del cambio. Si necesitas ampliar el plazo para alcanzar una cuota más baja, compara también el total de intereses que terminarías pagando.
Subrogación, novación o una hipoteca nueva: no son lo mismo
Las tres vías pueden terminar mejorando tus condiciones, pero cambian el banco que interviene, los trámites y los costes.
Subrogación
Otra entidad ocupa la posición de acreedora. En la subrogación pueden modificarse el interés, el plazo o ambos.
Útil si otra entidad te ofrece una mejora competitiva.Novación
Negocias una modificación con el banco actual. Puede ser más sencilla si tu entidad está dispuesta a mejorar condiciones.
Conviene comparar la oferta con alternativas reales.Nueva hipoteca
Cancelas la anterior y formalizas otra operación. Puede permitir cambios más amplios, pero suele implicar más gastos y trámites.
No la confundas con una subrogación.Una buena estrategia es comparar primero el mercado y después decidir si la mejor opción es irte o usar esa información para negociar con tu banco. Lo importante es que la decisión se base en ofertas concretas y comparables.
Qué comparar antes de aceptar una nueva oferta
No te quedes con un único número. Una hipoteca puede tener un tipo más bajo y resultar menos interesante cuando sumas el resto de condiciones.
Mira el precio del préstamo y cómo cambia si cumples o no las bonificaciones.
Comprueba si la cuota baja por el tipo o simplemente porque el préstamo se alarga.
Calcula el coste real de seguros, tarjetas, nómina u otros productos necesarios para acceder al tipo anunciado.
Tasación, posible compensación por reembolso y cualquier otro coste aplicable deben descontarse del ahorro esperado.
Revisa amortizaciones anticipadas, posibles comisiones y qué ocurriría si dentro de unos años quieres volver a modificar la hipoteca.
Antes de firmar, la normativa de crédito inmobiliario exige documentación precontractual y asesoramiento notarial en los supuestos en que resulte aplicable. Léela con calma y utiliza ese periodo para comparar la oferta en términos homogéneos.
Fuentes y actualización
Guía actualizada el 25 de septiembre de 2026 con fuentes oficiales. La aplicación concreta de comisiones y gastos depende de la fecha de tu préstamo, de sus cláusulas y de la operación que finalmente formalices.



